El
Escuadrón Aéreo de Pelea 201 o
Escuadrón 201, es una unidad mexicana de combate aéreo que participó en la Segunda Guerra Mundial encuadrada dentro de la Fuerzas Aereas Expedicionarias Mexicanas (FAEM). El escuadrón voló como anexo al Grupo 58o. de combate de la 5a. Fuerzas Aereas de los Estados Unidos (USAAF por sus siglas en inglés), en la liberación de la isla madre de Luzon, Filipinas, durante el verano de 1945. El Escuadrón 201 sirvió con distinción en observaciones, bombardeos y ametrallamiento de posiciones Japonesas, vehículos en convoy y emplazamientos de artillería en Filipinas y Formos.
La Fuerza Aérea Expedicionaria Mexicana es la única unidad militar mexicana que ha combatido fuera del territorio nacional.
A partir de junio de 1945 el Escuadrón 201 inicialmente voló misiones
junto al escuadrón de caza 310° de la USAAF a menudo dos veces al día,
utilizando aviones prestados por la USAAF. Finalmente se recibieron 25
nuevos aviones
P-47D-30-RA Thunderbolt en julio, marcados con las insignias de tanto la USAAF como de la FAM. Su base se estableció en
Porac,
Pampanga, en el complejo de Clark Field en la isla de
Luzón.
La unidad voló más de 95 misiones de combate, un total de más de 1.900
horas de vuelo. Participó en el esfuerzo aliado para bombardear Luzón y
Formosa para expulsar a los japoneses de aquellas islas. Durante su
lucha en las Filipinas, cinco pilotos del escuadrón murieron (uno fue
derribado, otro se estrelló, y tres se quedaron sin combustible y
murieron en el mar), y otros tres murieron en accidentes durante el
entrenamiento.
Entre las misiones voladas por el escuadrón hubo 53 misiones de apoyo
a tierra voladas en apoyo de la 25a. División de Infantería del
Ejército de los Estados Unidos, junto con el
Ejército de Filipino de la Commonwealth, unidades de policía, así como guerrilleros filipinos en el valle de
Cagayan
entre el 4 de junio y el 4 de julio de 1945; 37 misiones de
entrenamiento voladas del 14 al 21 julio de 1945 (incluidas las misiones
de apoyo a transbordadores de la isla de Biak,
Nueva Guinea); cuatro barridos de combate sobre
Formosa del 6 al 9 julio de 1945, y una misión de
bombardeo en picado contra el puerto de
Karenko, Formosa, el 8 de agosto.
Cuando el Escuadrón 201 fue estacionado en las Filipinas no tenía a
su disposición pilotos de reemplazo pero las pérdidas de estos no
obstaculizaron su eficacia. Cuando el Grupo de Caza 58ª de la USAAF
salió de las Filipinas con destino a
Okinawa
el 10 de julio, los mexicanos se quedaron atrás. Volaron su última
misión de combate como un escuadrón completo el 26 de agosto en una
misión de escolta de un convoy al norte de las Filipinas. No sólo los
pilotos entraron en combate, sino también algunos miembros del personal
de tierra del escuadrón quienes se encontraron con tropas niponas con
las que sostuvieron algunos tiroteos e incluso hicieron prisioneros. Al
Escuadrón 201 se le atribuye poner fuera de combate a cerca de 30.000
soldados japoneses y la destrucción de edificios enemigos, vehículos,
tanques, cañones antiaéreos, nidos de ametralladoras y depósitos de municiones.
El Escuadrón 201 regresó a la
Ciudad de México el 18 noviembre de 1945 en un desfile militar en la
Plaza de la Constitución y la posterior entrega de la bandera al presidente Manuel Ávila Camacho. La FAEM se disolvió a su regreso de las Filipinas.
El escuadrón de caza 201 fue elogiado por el
general Douglas MacArthur, jefe de la Fuerzas aliadas en el Pacifico Sur.
Antes de regresar a México, en el 25 de septiembre, los miembros de
la FAEM develaron un monumento a sus compañeros caídos; el monumento fue
diseñado por el piloto
Miguel Moreno Arreola
y fue construido con la ayuda de 10 elementos del escuadrón. El águila
que remata el monumento fue realizada por el escultor filipino
Tolentino.
El
12 de octubre,
el Escuadrón entregó sus aviones al "Grupo de Servicios Aéreos 45" e
iniciaron los preparativos para el regreso a México. Los integrantes de
la FAEM abordaron el buque
Sea Marlin el
23 de octubre, arribando el 13 de noviembre a
San Pedro, California, aunque los primeros en llegar a América fueron el coronel
Antonio Cárdenas, el Teniente
Amadeo Castro Almanza, el Subteniente
Guillermo García Ramos y el Subteniente
José Luís Pratt Ramos, quienes viajaron por la vía aérea tras entrevistarse en
Tokio con el general MacArthur con el fin de agradecer su cooperación con la FAEM.
En lo económico, la actuación de México en la Segunda Guerra Mundial,
costó al país tres millones de dólares aproximadamente. Formar parte
del bloque aliado hizo figurar a México entre las naciones victoriosas
de la Segunda Guerra Mundial.